Pólizas de crédito: qué son y cuándo prescriben

El artículo que hoy os traemos en Torres Abogados versa sobre una cuestión de gran importancia para todas las empresas, en especial, para aquellas de mediano y gran tamaño como es la financiación. Como bien dijo Napoleón “para hacer la guerra hacen falta tres cosas: dinero, dinero y más dinero” y en el mundo de los negocios, siempre respetando el fair play, esta cita se convierte en una de las reglas de oro para vencer al competidor y defender tu posición dominante.

En este sentido, las pólizas de crédito pueden ser un instrumento de financiación muy interesante. Una póliza de crédito (en estrictos términos jurídicos: contrato de apertura de crédito) es un contrato por el cual una entidad crediticia, de ordinario un Banco, se obliga a tener a disposición de una persona sumas de dinero dentro del límite pactado y por un tiempo fijo o indeterminado.

En términos prácticos, si contratamos una póliza de  crédito, nuestro Banco nos facilitará, por ejemplo, la posibilidad de disponer de 1.000.000 euros. Nosotros pagaremos una comisión, como precio por esa posibilidad de disposición, hagamos o no uso de ella, en función del importe. Esta comisión se devengará periódicamente conforme a lo que las partes establezcan. Por otro lado, si nosotros, imaginemos, hacemos uso de esta póliza y tomamos 300.000, además de la comisión que venimos pagando, se devengarán una serie de intereses, de nuevo conforme a lo pactado por las partes, que se girarán de acuerdo con las condiciones pactadas, por todos y cada uno de los días en que el acreditado adeude suma de dinero y en función de las cantidades dispuestas en cada momento.

Como vemos, las pólizas de crédito, al igual que otros instrumentos que pone a nuestra disposición el ordenamiento jurídico, son especialmente útiles para empresas consolidadas de un tamaño considerable que permiten cubrir necesidades de capital y de financiación que otras empresas de menor tamaño no requieren. Cuestión que se ha de vigilar siempre, se contraten estos instrumentos, son las cláusulas relativas a los intereses de demora y a los intereses compensatorios.

Muchas de las consultas que habéis hecho llegar a nuestro e-mail informativo han versado sobre la prescripción de la misma y las posibilidades de reclamación por parte de la entidad crediticia. Sobre este particular, hemos de comenzar recordando que hay que estar a lo dispuesto por nuestro Código Civil. En este caso, si la póliza se suscribió antes de la reforma del artículo 1964 del citado Código (que entró el 7 de octubre de 2015 en vigor), el plazo de prescripción será de 15 años, en cambio, si se suscribió con posterioridad el plazo de prescripción será el nuevo de 5 años.

Si se trata de una póliza de crédito, la SAP Las Palmas 361/2010 de 26 de julio establece como plazo de prescripción para una póliza de afianzamiento 15 años para el principal y los intereses compensatorios y 5 para los intereses de demora.

La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, Sección 3ª, en su Sentencia 295/2001 de 7 Abr. 2001, Rec. 70/2000 (LA LEY 75349/2001) y las STS 4-12-95 en rec. 1638/92, 4-4-03 en rec. 2619/97 y 8-3-06 en rec. 2414/00 reconocen que la reclamación extrajudicial interrumpe el plazo de prescripción aunque no aparezca recogida esta opción en el Código de Comercio. La reclamación judicial también paraliza el plazo de prescripción y, tal y como expresa el artículo 944 del Código de Comercio se considera que la prescripción no es interrumpida mediante interpelación judicial, si el actor desiste de ella, caduca la instancia o es desestimada la demanda, como dice la Sala Primera, de lo Civil, en su Sentencia 630/2009 de 8 Oct. 2009, Rec. 1099/2005.

Cuestión que hay que tener en cuenta es sobre la demora del banco en la reclamación de la cantidad y los posibles intereses de demora. En caso de apreciarse mala fe, entiende la jurisprudencia que no podrían exigirse los intereses de demora puesto que el banco habría esperado para cobrarse una deuda de mayor cuantía. En la STS 769/2010 de 3 de diciembre el Tribunal Supremo no apreció mala fe tras esperar 12 años (póliza de 1992 que venció en 1993 pero se reclama en 2005) porque la espera se debió a la situación de insolvencia del deudor, situación que constató el banco que desapareció en 2005.

Finalmente, conviene destacar que desde el 27 de julio de 2012, fecha en la que entró en vigor la Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles, ya no sólo es susceptible de prescripción la prescripción en el ámbito judicial, sino que también lo es en el ámbito de la mediación, regulando el artículo 4 de la referida Ley cuanto sigue: “la solicitud de inicio de la mediación suspende la prescripción o la caducidad de las acciones desde la fecha en que conste la recepción o depósito de la solicitud, siempre que hubiere previo pacto o cláusula de mediación”.

En resumen, habría que estar a la fecha de la firma del contrato para saber si es 5 o 15 años para reclamar el principal y los intereses compensatorios, 5 para los de demora. La reclamación extrajudicial y judicial (que no caduque en la instancia) interrumpen el plazo de prescripción.

José Francisco Grech Mudarra José Francisco Grech Mudarra (4 Posts)


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