¿Qué son los tratos preliminares? Menéndez Mato los define como “aquellos actos precontractuales en sentido estricto, no esenciales para el nacimiento definitivo del contrato, y cuyo contenido consiste en un conjunto de conversaciones y actividades dirigidas a informarse y negociar los futuros términos del contrato”.

Nos encontramos, pues, dentro del conocido como ámbito de la negociación o fase precontractual.

Este artículo trata de responder a la pregunta de si los tratos preliminares generan algún tipo de responsabilidad y, en caso afirmativo, determinar ante qué tipo de responsabilidad nos encontramos.

Para ello, debemos partir de la siguiente idea y es que: quien abandona abruptamente las negociaciones, lo hace legítimamente y, sin embargo, vulnera el principio de confianza legítima (y razonable). Surge, entonces, cierta responsabilidad, basada en el principio de buena fe, principio capital de nuestro ordenamiento jurídico.

En efecto, durante la fase precontractual, las partes están obligadas a negociar de buena fe: los tratos preliminares, esto es, los tratos negociales preparatorios del –futuro– contrato han de estar salvaguardados por la buena fe y pueden generar responsabilidad civil por culpa in contrahendo, en caso de una ruptura injustificada de los tratos previos.

Esta doctrina se encuentra sumamente consolidada en la jurisprudencia de nuestros tribunales y ha sido ratificada en multitud de ocasiones por el Tribunal Supremo. El Alto Tribunal señala que los tratos preliminares no deben concluir obligatoriamente en un contrato, ni se genera responsabilidad en caso de no alcanzar un acuerdo (contrato), salvo que una de las partes hubiera incurrido en mala fe. Y ello, porque la ruptura injustificada de las negociaciones, además de poder constituir un abuso del derecho, provoca sin duda una serie de gastos, esfuerzos y trabajos a la parte de buena fe.

Expuesto, ya, que los tratos preliminares sí pueden generar responsabilidad, debe aclararse ahora ante qué tipo de responsabilidad nos encontramos. Tanto la doctrina como la jurisprudencia coinciden en que la responsabilidad precontractual se enmarca dentro de la responsabilidad extracontractual del artículo 1.902 del Código Civil.

Señalar, por último, que la responsabilidad precontractual está expresamente prevista y regulada en cuerpos normativos de carácter internacional. Así, tanto los «Principles of European Contract Law», como los «Principios Unidroit» establecen la responsabilidad de la parte que sin motivo justificado rompe las negociaciones contractuales después de haber hecho creer a la otra que podría llegarse a un acuerdo. Dicha responsabilidad abarca las consecuencias patrimoniales negativas (daños y perjuicios) que la ruptura pueda ocasionar a la parte de buena fe.