En el artículo de hoy vamos a tratar la validez probatoria que tienen las declaraciones prestadas en sede policial.

El 3 de junio de 2015 la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha acordado en un Pleno no Jurisdiccional que “las declaraciones ante los funcionarios policiales no tienen valor probatorio”, asumiendo el criterio que el Tribunal Constitucional viene, desde el año 2010, marcando a este respecto.

El Tribunal Supremo ha venido considerando, hasta la fecha, que las declaraciones auto inculpatorias prestadas válidamente en sede policial, constituían un medio de prueba, siempre que fueran incorporadas al juicio oral por alguna de las formas admitidas por la jurisprudencia, aunque dichas declaraciones no fueran ratificadas en sede judicial. Este criterio fue objeto de acuerdo el 28 de noviembre de 2006, por la Sala Segunda de lo Penal, en el que estableció lo siguiente:

“Las declaraciones válidamente prestadas ante la policía pueden ser objeto de valoración por el Tribunal, previa su incorporación al juicio oral en alguna de las formas admitidas por la jurisprudencia”.

Con el trascurso de tiempo este criterio fue modificado por el Tribunal Constitucional que consideraba que la declaración prestada en sede policial, al formar parte del atestado, únicamente tenía valor de denuncia, entendiendo que dicho atestado se erige como un objeto de prueba y no como un medio de prueba en sí mismo y que, por lo tanto, las manifestaciones contenidas en él, realizadas tanto por los funcionarios, testigos o imputados debían de introducirse en el juicio oral por auténticos medios de prueba.

Ahora nuestro más Alto Tribunal se ha adherido al criterio establecido por el Tribunal Constitucional señalando que las declaraciones prestadas ante la Policía no pueden ser utilizadas como prueba pre constituida, ni siquiera pueden ser incorporadas como medio probatorio al juicio oral a través de la llamada de los agentes de la Policía como testigos, y que únicamente dichas declaraciones de autoinculpación tendrán valor probatorio cuando sean acreditados los hechos declarados a través de auténticos medios de prueba.