Hace un año tuve la ocasión de estrenarme en este blog con mi primer artículo “De la custodia compartida a la corresponsabilidad parental”. En dicha publicación anunciábamos que estaba previsto que el Anteproyecto de Ley de Corresponsabilidad parental se convirtiera en Ley antes de verano de 2014, pero aún no se ha materializado.

Ante esta situación, en el día de hoy, queremos exponer los criterios establecidos por los Tribunales para conceder la custodia compartida de un menor.

El Tribunal Supremo, en una sentencia de la Sala Primera, de 29 de abril de 2013, dictada en el recurso 2525/11, ha declarado como doctrina jurisprudencial que la interpretación de los artículos 92. 5, 6 y 7 del C.C. -artículos por los que se rige en el Código Civil la custodia compartida- debe estar fundada en el interés de los menores que van a quedar afectados por la medida que se deba tomar, que se acordará cuando concurran criterios tales como:

  • La práctica anterior de los progenitores en sus relaciones con el menor y sus aptitudes personales
  • Los deseos manifestados por los menores competentes
  • El número de hijos
  • El cumplimiento por parte de los progenitores de sus deberes en relación con los hijos y el respeto mutuo en sus relaciones personales
  • El resultado de los informes exigidos legalmente
  • Y, en definitiva, cualquier otro que permita a los menores una vida adecuada, aunque en la práctica pueda ser más compleja que la que se lleve a cabo cuando los progenitores conviven

Uno de los criterios más importantes que deben valorarse es la relación existente entre los progenitores. La sentencia de Tribunal Supremo de 30 de octubre de 2014, deniega establecer el régimen de custodia compartida por la mala relación existente entre los progenitores, señalando que:

“Esta Sala debe declarar que la custodia compartida conlleva como premisa la necesidad de que entre los padres exista una relación de mutuo respeto que permita la adopción de actitudes y conductas que beneficien al menor, que no perturben su desarrollo emocional y que pese a la ruptura afectiva de los progenitores se mantenga un marco familiar de referencia que sustente un crecimiento armónico de su personalidad”

La sentencia del T.S. de 29 de abril de 2013 abrió la puerta al establecimiento del régimen de custodia compartida, pues en la misma se recogía que este régimen no es una medida de carácter excepcional sino que debe considerarse normal, incluso, el régimen deseable ya que permite que sea efectivo el derecho que los menores tienen a relacionarse con sus progenitores, criterio que ha venido manteniendo hasta la fecha.