¿Cuenta nuestra legislación actual con instrumentos eficaces para combatir un ataque de tal transcendencia y magnitud como es el yihadista? La negativa de la respuesta encuentra justificación en nuestro Código Penal, el cual necesita una actualización para ofrecer una respuesta contundente a una amenaza terrorista de tal envergadura.

A raíz de los atentados acontecidos en París recientemente, Gobierno y oposición presentarán una proposición de ley orgánica, que se tramitará de forma urgente, para actuar con firmeza contra el terrorismo yihadista. Esta proposición establecerá las medidas de actuación, sirviéndose de doce enmiendas que ya planteó el Partido Popular a fin de ser incluidas en la Reforma del Código Penal. Sin embargo, dichas medidas serán reguladas de forma separada e independiente a la Reforma, legislando esta materia por medio de la proposición de ley orgánica mencionada.

Merece especial mención el contenido de tales enmiendas a fin de comprender el alcance de protección antiterrorista que pretenden ofrecer:

  • La enmienda número 874 hace referencia a “la figura del lobo solitario”, es decir, a los terroristas que no están adscritos a una organización terrorista.
  • La segunda enmienda es la número 875 se refiere al caso en el que un terrorista o delincuente se niega a informar sobre el paradero de una víctima o secuestrado.
  • La tercera enmienda, la número 876, tipifica la conducta de aquellos que guarden armas o explosivos que puedan ser utilizados por grupos terroristas.
  • La cuarta enmienda, número 877, establece como delito el adiestramiento pasivo o auto-radicalización. Este tipo penal incluye que se reciba el adiestramiento por cualquier vía, incluso por internet.
  • La quinta enmienda, número 878 pretende unir en un solo artículo los dos preceptos que en la actualidad dedica nuestro Código Penal a la financiación del terrorismo (los arts. 575 y 576 bis). Este delito hace referencia tanto a las organizaciones terroristas como a individuos o grupos que conspiren para cometer un delito de terrorismo.
  • La sexta enmienda, la 879, tipifica la conducta de aquellas personas que recaben o faciliten cualquier acto de colaboración con las actividades o finalidades de organizaciones terroristas o personas individuales con intención de llevar a cabo un acto terrorista. También prevé la comisión del delito para aquellas personas que lleven a cabo una actividad de captación, adoctrinamiento o formación de terroristas.
  • La enmienda 880 establece diferentes penas para los miembros de una organización terrorista, y la enmienda 881 pretende elevar las penas por la comisión de un delito de enaltecimiento del terrorismo.
  • La enmienda 882 busca evitar la difusión de contenidos yihadistas en Internet y la 883 propone penas de prisión más elevadas para aquellos que participen en conspiraciones terroristas.
  • Por último, la enmienda 884 insta a que aquellos que han sido condenados por actividad terrorista no puedan dar clases en las escuelas y la 885 prevé que la condena de un juez en el extranjero por un delito de terrorismo sea equiparada a la sentencia del juez español a los efectos de la aplicación de la agravante de reincidencia.

Aun cuando todavía está pendiente el comienzo de la fase de negociación entre el Gobierno y la oposición, estas enmiendas forman la base sobre la que se comenzará a pactar. Por lo que seguiremos expectantes a la definitiva formulación de este novedoso texto legal.